Aunque las bolsas de papel son biodegradables y su proceso de descomposición es corto, hay que tener cuidado en el post-consumo y en su debido reciclaje, ya que si estas bolsas llegan a botaderos o rellenos sanitarios pierden sus características biodegradables por la falta de agua, oxigeno, luz y otros elementos necesarios para los procesos de descomposición.

La producción del papel para la realización de estas bolsas requiere más agua y energía que la producción de bolsas plásticas la diferencia radica en la descomposición y residuos que son 90% más beneficiosos en la bolsa de papel cuando realiza su debido proceso de reciclaje o descomposición.

Conclusión: Si la bolsa de papel terminará en un botadero es mejor usar una de plástico.